Una IA para pensar…

#vamosaver hoy me salgo un poco de las temáticas habituales… o no… veremos. Hace unos días me explotó la cabeza leyendo un artículo de Mo Edjlali las neuronas se pusieron a bailar. Si no seguís las newsletters de Mindful Leader es hora de hacerlo. Este es el resultado de este baile:

Desde que la humanidad es humanidad, el pensamiento ha sido nuestro rasgo distintivo como especie. Nos hemos enorgullecido de ser la única especie capaz de razonar, reflexionar, imaginar futuros alternativos y debatir sobre la vida, la muerte y el último capítulo de nuestra serie favorita. Tanto hemos pensado que hemos acabado creando algo capaz de… pensar! Viva!!!! o no? ay… y ahora?

Bienvenidos a un mundo en el que ya no somos los únicos capaces de reflexionar, sino que «otra cosa» parece que va a hacerlo mejor que nosotros… o lo está haciendo…

Spoiler alert… no hablamos de futuro…ya es ese día en el que la inteligencia artificial no solo responde preguntas, sino que plantea mejores preguntas de las que se nos ocurrirían a muchos de nosotros. Ya no es esa voz sexy que te dice que salgas de la rotonda que ahí no te puedes quedar a vivir o el aparatito que te dice por la mañana que mira a ver si te abrigas que parece que refresca…estamos ante un sistema que puede generar ideas más rápido, con más datos y… ay que miedo! con menos sesgos emocionales.

Mi pregunta, con la que llevo 3 días paseando, es… ¿seguiremos pensando si ya no hace falta? A nadie sorprende que el ser humano es majete pero vago… si puedo no hacerlo…

Si ya hay una entidad que puede pensar mejor, más rápido y sin nuestras limitaciones biológicas, tal vez podamos soltar la carga del pensamiento mecánico y dedicarnos a ¿exactamente qué? ¿Pensar por placer en lugar de por necesidad? ¿Convertirnos en filósofos a tiempo completo mientras una IA maneja la logística de la vida diaria? No suena tan mal… pero me suena raro… no os engaño.

Ojo que mis movidas mentales no acaban ahí: si el pensamiento racional ya no es nuestra principal herramienta de supervivencia, porque lo pueden hacer por mí… ¿qué nos queda? ¿Nos redefiniremos como seres puramente emocionales? ¿Seremos más creativos que nunca? ¿O descubriremos que pensar no era tan esencial como creíamos, sino solo un mecanismo de adaptación que podemos dejar atrás? ¿Será un hobby? ¿Querremos hacerlo?

A mí hoy por hoy me resulta tremendamente estimulante, me hace reflexionar mucho más allá… confieso: todo esto lo he discutido horas con ella y ha sido una explosión neuronal.

Por ahora, mi postura es clara: la IA no nos está quitando la capacidad de pensar, pero nos obliga a preguntarnos para qué querremos seguir haciéndolo. Y esa es, irónicamente, la pregunta más humana que podemos hacernos en este momento en el que esto no lo para nadie.

Mi postura, por ahora es la de «IA, sujétame el cubata, que me has retado y voy a pensar aún más fuerte!»… ¿Hasta cuando?


Comentarios

Deja un comentario