#vamosaver
Casualidades (o no) de la vida, ultimamente me estoy encontrando gente de entre 30 y 35 años con una palabra que no existía cuando yo tenía esa edad (o sea, ayer)… #ecoansiedad.

Siendo como soy tenía que remangarme y ponerme a estudiar. Así que os lo comparto.

#vamosaver … la ecoansiedad (el nombre es bastante clarito) es la sensación de angustia constante relacionada con el estado del planeta y el futuro de la humanidad. Ojo porque así dicho suena a un tema dirísimo y bastante inabarcable, cambiar el mundo entero es toda una faena…
Y si, la ecoansiedad es dura, muy dura.

No es un trastorno mental en sí mismo, no sale en el DSM, sino una reacción emocional ante la crisis climática y sus consecuencias que según la American Psychological Association (APA) está en aumento (así que no fue casualidad).

¿Seríamos todos ecoansiosos si no informáramos a fondo?

Características:

– Preocupación excesiva por el medio ambiente. ¿Será «excesiva» la clave?
– Sensación de impotencia ante el cambio climático.
– Estrés o ansiedad al recibir noticias sobre desastres ecológicos.
– Sentimientos de culpa o responsabilidad por el impacto ambiental personal.

Hans Jonas, ya en los años 70, hablaba de nuestra responsabilidad moral con las generaciones futuras en «El principio de Responsabilidad». Quizás la ecoansiedad no sea solo angustia, sino un recordatorio de que somos responsables.

El tema es que lo de sufrir también hay que medirlo, gestionarlo, no dejar que se nos vaya de las manos, canalizar toda esta angustia de alguna manera saludable y funcional… porque si no… ¿de qué sirve?

He buscado y pensado estrategias y se me ocurren estas, pero aporta más si tienes algo:

– Acción en lugar de parálisis: Participar en iniciativas ecológicas, reducir el impacto ambiental personal y sumarse a comunidades activistas puede ayudar a transformar la ansiedad en compromiso positivo. La «parálisis por análisis» ocurre cuando, al analizar en exceso un problema, nos bloqueamos y no actuamos.
– Gestión emocional: El kit básico de todo lo que lleve la palabra ansiedad… Damos paso a mi querido Viktor Frankl, que en «El hombre en busca de sentido» decía que encontrar propósito en nuestras acciones ayuda a reducir la desesperanza.
– Filtrar el consumo de información: Ojito a los excesos y los monotemas… es grave, sí, pero hay más cosas en la vida y tenemos que estar en ellas también.
– Conectar con la naturaleza: Reforzar el vínculo con el planeta de una manera positiva.

¿Estás pasando por esto? ¿Te pilla de nuevas? ¿Me cuentas?


Comentarios

Deja un comentario