
Levanta la mano si has pasado más de 5 minutos decidiendo qué pedir en una carta de restaurante… «los de esa mesa qué han pedido? mmm… parece que les gusta…». Ahora, súbela más alto si alguna vez una gran decisión te dejó despierto media noche. Enhorabuena, eres humano, dudas!!
Dudar, además de normal, es inevitable.
👏 Las buenas noticias: Las dudas pueden ser grandes aliadas. Nos empujan a reflexionar, a imaginar escenarios, a sopesar pros y contras… Sócrates, un señor que dudaba muchísimo todo el tiempo, creía que la vida sin examen no merece ser vivida, hay que pensar antes de actuar, no le fue mal, todavía se habla de él.
👀 Y ahora las malas noticias!!! vivir atrapados en un bucle de dudas es paralizante, nada bueno, no lo hagas. ¿Alguna vez has perdido una oportunidad porque estabas demasiado ocupado analizando si era la decisión correcta? ¡Bienvenido al club en el que estamos todos!
🤖 Tenemos también el otro extremo: vivir como si fuéramos robots (no demasiado bien programados, por otro lado, robots simplones). Sin dudas, actuamos en piloto automático, siguiendo impulsos o hábitos que quizá funcionaron en el pasado, pero que no necesariamente nos llevan a donde queremos estar hoy. Aquí es donde los psicólogos como Daniel Kahneman, autor de «Pensar rápido, pensar despacio», tienen lo suyo que aportar. Según él, nuestro cerebro tiene dos sistemas: uno rápido e instintivo (el piloto automático) y otro lento y analítico (el rey de las dudas). Si solo usamos el sistema rápido, nos arriesgamos a tomar decisiones que luego nos hagan preguntarnos: ¿En qué estaba pensando? (has sonreído, te veo, te ha pasado).
🤷♀️ Y entoces… dudo o no dudo??? Tengo dudas! Se me ocurren estas ideas pero si tienes otras comparte porfa!
– Límites a la reflexión: Si llevas más de X minutos dándole vueltas a algo sin avanzar, toma una decisión provisional y prueba. (Mide riesgos que yo no quiero hacerme responsable, eh!)
– Consulta tu brújula interna: Pregúntate: ¿Esto está alineado con mis valores? (Ay los valores! de esto hablaremos un día).
– Acepta que la perfección no existe: A veces, la mejor decisión es simplemente avanzar y ajustar en el camino.
Dudar no es el enemigo; el enemigo es quedarnos atrapados en la indecisión o vivir en piloto automático. Así que la próxima vez que una duda toque a tu puerta, ofrécele un café, pasa un rato con ella… pero no le dejes quedarse a vivir. Porque al final, la vida es un juego de decisiones.
¿Dudas sobre si comentar? No dudes… comenta, quiero leerte.

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